Control de la gestión financiera de la empresa

Índice 

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1.- INTRODUCCIÓN …………………………………………………………………. 3
2.- CONTROL DE LA ESTRUCTURA FINANCIERA .…………………………….. 4
            2.1.- Coste de la estructura financiera: un índice de control ……………….…. 4
            2.2.- Apalancamiento financiero ……..……………………………………….. 7
            2.3.- Riesgo financiero ………………..……………………………………….. 9
3.- CONTROL DE LA LIQUIDEZ …………………………..……………………….. 12
            3.1.- El presupuesto financiero ……………………..……….………………… 12
            3.2.- Período medio de maduración de las operaciones ………..……………… 13
            3.3.- Control del capital circulante ………………….…….…………………… 14
4.- CONTROL DE LOS GASTOS FINANCIEROS ……………..……………..….… 16
            4.1.- Desviación de coste ………………………..……………………………. 16
            4.2.- Desviación de volumen ………….…………………….………………… 18
            4.3.- El cuadro de mando de la gestión financiera ……….…………………….. 19


CONTROL DE LA GESTIÓN FINANCIERA DE LA EMPRESA

INTRODUCCIÓN

El ámbito que abarca el control de la gestión financiera incluye los siguientes conceptos:

  • El control de la estructura financiera, que se centra en la evaluación de la composición del pasivo de la empresa, desde la perspectiva del largo plazo. Se trata, fundamentalmente, de definir un objetivo en cuanto a la relación entre recursos ajenos y propios y controlar su mantenimiento y ajuste a las condiciones cambiantes de la propia empresa y de su entorno.
  • La liquidez de la empresa, que mide su capacidad para hacer frente a sus compromisos de pago a corto plazo. Cada empresa, en función de las variables de gestión que rigen el comportamiento de sus partidas de activo y pasivo circulantes, precisa de un determinado nivel de capital circulante operativo. El control de la liquidez persigue definir la dimensión objetivo del capital circulante y compararla con la real a fin de identificar las desviaciones producidas por áreas de gestión y corregir los eventuales desajustes que se produzcan.
  • La gestión de la tesorería, que se ocupa de la gestión del movimiento de fondos de la empresa y de las cuentas bancarias que utiliza. Son objeto de control, a este respecto, cuestiones tales como: saldos en cuentas corrientes, rentabilización de excedentes, situaciones de descubierto en cuenta, disponibilidad de créditos para cubrir las previsiones de pagos, coste de la financiación a corto de terceros y conformidad, según lo convenido y las normas vigentes, de las liquidaciones practicadas por las instituciones financieras.
  • El control del riesgo financiero, que pretende limitar la repercusión sobre la liquidez y el beneficio de la empresa de fluctuaciones experimentadas por sus ventas o por parámetros asociados a su entorno, como son el tipo de interés del mercado y las cotizaciones de las divisas.

La estructura del análisis del control de la gestión financiera se establece en tres apartados diferenciados en base al plazo y al propósito.

  1. El control de la estructura contempla el largo plazo, en cuanto que se relaciona con la problemática asociada a la financiación permanente de la empresa.
  2. El control de la liquidez se refiere al corto aunque también con un enfoque estructural, puesto que analiza las necesidades de fondos derivadas de las operaciones de aprovisionamiento, transformación, almacenaje y venta de la empresa. La tesorería cubre la gestión diaria del movimiento de fondos de la empresa y de las transacciones que mantiene con las instituciones financieras para cubrir los déficits o colocar los excedentes.
  3. El control de los gastos financieros establece unos objetivos y registra los resultados, evalúa las desviaciones obtenidas e identifica a los responsables de las mismas para que se adopten las acciones de ajuste oportunas.

CONTROL DE LA ESTRUCTURA FINANCIERA

La estrategia culmina con la elaboración del plan financiero a largo plazo, expresión, en términos monetarios, del conjunto de planes, actuaciones y programas que la empresa prevé acometer hasta el horizonte planificado. Por su carácter cuantitativo, el plan financiero ha de constituir una síntesis del plan estratégico y no una mera extrapolación comportamientos pasados.

Los documentos que resumen el plan financiero a largo plazo son, en esencia, la cuenta de resultados previsional y el balance previsional, desglosados por cada año de los que componen el período planificado. Muchos profesionales se forman con un curso en control de gestión financiera para consolidar todos sus conocimientos sobre este ámbito. Los objetivos que cubre el plan financiero, en el marco de la estrategia de la empresa, son los siguientes:

  1. Comprobar la coherencia de los planes formulados y la razonabilidad de los parámetros financieros a que conducen. Por ejemplo, el beneficio resultante para cada año debe satisfacer los objetivos de rentabilidad de la compañía y estar proporcionado con la inversión prevista.
  2. Estimar las necesidades de fondos que se derivan del conjunto de planes operativos, al objeto de evaluar la razonabilidad de obtenerlos. En caso de que ello no sea posible, será preciso reconsiderar aquellos planes o inversiones que demandan fondos con el fin de reducir el importe de estos.
  3. Planificar la obtención de los fondos exigidos por el plan financiero y fijar la estructura de financiación más adecuada.
  4. Evaluar el coste de los recursos financieros de la empresa con el propósito de fijar una tasa de corte para los procesos de evaluación de inversiones.
  5. Coordinar a las diferentes unidades de la empresa en sus actuaciones respectivas.

Como se deduce de lo anterior, la elaboración del plan financiero exige, casi siempre, volver atrás en el proceso de planificación para ajustar aquellas acciones que no encajen en el marco de los objetivos de la empresa o de sus posibilidades y que se ponen de manifiesto en este proceso final de cuantificación.

Coste de la estructura financiera: un índice de control

Figura 1El pasivo del balance de la empresa recoge el conjunto de las fuentes de financiación que utiliza, en un momento determinado, para financiar sus inversiones en activo fijo y circulante. Una clasificación general de dichas fuentes permite agruparlas en cuatro grandes grupos, según muestra la figura 1. Las tres primeras, recursos propios, deuda a largo y deuda a corto, son las aportaciones negociadas por la empresa con sus accionistas y prestamistas. La cuarta, el denominado pasivo espontáneo, se genera automáticamente como consecuencia de las operaciones de la empresa y se compone de las partidas de proveedores y acreedores.

El pasivo espontáneo reduce las necesidades de recursos monetarios de la empresa para financiar sus activos. Si a éstos se resta dicho pasivo, se obtiene la inversión neta. De este modo, la inversión neta se ha de financiar con deuda y recursos propios, constituyendo la relación entre ambos la estructura de financiación de la empresa.

Desde una perspectiva más amplia, la estructura financiera de una empresa es la forma en que se distribuyen los capitales que utiliza según su origen y su plazo. Una forma de medir esta estructura consiste en calcular el ratio de endeudamiento, definido como la relación entre el exigible y los recursos propios.

La formulación de un objetivo de estructura de financiación, en un determinado entorno y para una empresa, ha de contemplar, fundamentalmente dos parámetros: el coste asociado a dicha estructura y el riesgo que genera la misma.

El coste de la estructura financiera de la empresa viene dado por el coste medio de las fuentes de financiación que utiliza, excluidas las partidas de pasivo espontáneo, que, habitualmente, incorporan su coste intrínsecamente y no de forma explícita. Lógicamente, y bajo este criterio, entre dos opciones de estructura de financiación deberá optarse por aquella con coste mínimo. En este sentido, el coste de la estructura financiera mide la eficiencia con la que se gestiona la misma en la empresa.

Además, el coste de la estructura financiera es preciso para determinar las tasas de corte y de actualización utilizadas por los métodos de evaluación de inversiones. Razonablemente, la rentabilidad de las inversiones ha de ser superior al coste de la estructura financiera destinado a financiarlas. Esto permite definir, alternativamente, el coste de la estructura financiera como la tasa mínima de rentabilidad que justifica el uso de fondos.

La figura 2 muestra la relación entre el coste de la estructura financiera y la rentabilidad económica de la empresa. En la parte superior de la misma, se representa la distribución del beneficio económico (antes de intereses e impuestos). Este se obtiene como consecuencia de la gestión de la inversión de la empresa y de la realización de sus operaciones de transformación, distribución y venta, depende únicamente de la gestión económica de la compañía y es pues, independiente de su estructura financiera.

Figura 2

El reparto del beneficio económico se inicia por la remuneración a la deuda que incluye el pasivo, mediante el pago de los intereses correspondientes. Deducidos estos, es obligado el pago de impuestos sobre sociedades. La cantidad residual mide el beneficio neto que compone la remuneración de los accionistas, bien sea mediante la distribución de dividendos o mediante la retención de beneficios con el consiguiente incremento de los recursos propios.

La parte inferior de la mencionada figura enfrenta la rentabilidad económica con el coste de la estructura financiera de la empresa. Si aquella no es superior a éste, no será posible remunerar a las fuentes de financiación de acuerdo con las expectativas de quienes la aportaron, pudiéndose dar las situaciones que se identifican en el cuadro 1.

Situación Consecuencias
Rentabilidad económica negativa No se cubre el coste de la deuda. Los propietarios verán reducido su patrimonio
Rentabilidad económica positiva pero inferior al coste de la estructura financiera Se satisface total o parcialmente el servicio de la deuda, pero los propietarios no perciben el rendimiento esperado
Rentabilidad económica igual al coste de la estructura financiera Las remuneraciones a prestamistas y accionistas coinciden con sus expectativas
Rentabilidad económica superior al coste de la estructura financiera Los propietarios de la empresa perciben un rendimiento superior a lo previsto

Cuadro 1

Así, por ejemplo, si la empresa genera de forma sostenida una rentabilidad económica negativa, será incapaz, a largo plazo, de satisfacer el servicio de la deuda, con independencia de que pueda hacerlo en los primeros años recurriendo a fuentes adicionales de financiación externa.

Para calcular el coste de la estructura financiera de la empresa es necesario, previamente, estimar el coste de cada fuente de financiación para, posteriormente, ponderarlo de acuerdo con su participación en la financiación total. En términos generales, el coste de cualquier fuente de recursos coincide con la rentabilidad que es preciso obtener por la utilización de los mismos, de modo que se pueda remunerar a quien lo aportó según sus expectativas. A los prestamistas, conforme se negoció con ellos y a los accionistas, según sus objetivos de rendimiento para su inversión.

El cálculo del coste de la estructura financiera exige contemplar todos los intereses, comisiones y gastos imputables a la obtención y uso de la misma y se basa en obtener aquella tasa de actualización que igualé los ingresos obtenidos por la operación de endeudamiento con los desembolsos asociados a la misma. Es éste un método similar al empleado en el cálculo de la rentabilidad de las inversiones. Para el cálculo del coste de la deuda a largo plazo, con vencimiento único, se puede usar la fórmula simplificada siguiente:

Esta expresión ofrece un resultado suficientemente aproximado y evita tener que calcular todo el movimiento de fondos de la operación desglosado por períodos. Los intereses que figuran en el numerador se refieren a un período anual y los gastos son los de formalización y cancelación de la operación.

El coste de la deuda a corto plazo se estima mediante la aplicación de las técnicas tradicionales de matemática financiera.

El cálculo del coste de capital (de los recursos propios) resulta siempre más complicado que el de la deuda. Sí se puede anticipar que, necesariamente, ha de ser superior al de ésta y ello por tres razones: la primera y principal es que la inversión del accionista comporta un riesgo mayor que la del acreedor. En caso de crisis, siempre se atenderán primero las deudas a los prestamistas; una vez satisfechas éstas se repartirá el patrimonio residual de la empresa entre sus accionistas. La segunda razón se relaciona con la liquidez; mientras el prestamista conoce de forma cierta su remuneración y cuando la percibirá, si no hay contratiempos, el accionista se verá sujeto, para la recuperación de su inversión, al compás de la evolución de la empresa y ello, siempre, en un plazo más dilatado. A más riesgo y menos liquidez le ha de corresponder, lógicamente, un coste superior al de la deuda. Por último, mientras el coste de la deuda es un gasto fiscal, que genera ahorros impositivos, la remuneración a los accionistas no lo es.

Adentrarse en los métodos financieros disponibles para estimar las expectativas de rentabilidad de los accionistas, paso obligado para medir el coste del capital, supone todo un capítulo específico aparte de la gestión financiera. Solo cabe señalar que dicho coste dependerá de cada empresa en cuestión, pues a mayor riesgo empresarial mayor será la rentabilidad que esperen los accionistas.

En resumen, el control del coste de la estructura financiera, en su relación con la rentabilidad económica, permite valorar la viabilidad de la empresa a largo plazo. Las acciones de ajuste que se puedan derivar de dicha comparación pueden conducir a modificar la estructura financiera o a actuar sobre los costes de las fuentes que se integran, en el marco de las limitaciones del mercado financiero.

Apalancamiento financiero

La fórmula que explica la generación de la rentabilidad financiera de la empresa es la siguiente:

Si el margen de apalancamiento (rentabilidad económica menos coste de la deuda) es positivo, la rentabilidad financiera se incrementa por la presencia de más deuda en la estructura de financiación. El impacto de este hecho se mide por el denominado factor de apalancamiento, obtenido como producto del ratio de endeudamiento y el margen de apalancamiento e x (RE – i)

Para ahondar en el control de este proceso, al que se denomina apalancamiento financiero, se utilizan los datos del Cuadro 2, en donde se contemplan dos posibles escenarios de mercado, que se traducen en dos comportamientos diferentes de las ventas (el A y el B), y dos opciones de financiación (la 1 y la 2), obteniéndose por combinación las cuatro situaciones que se presentan en cada una de las cuatro columnas. El escenario A implica unas ventas de 2.000 millones con un beneficio económico de300, suponiendo unos costes variables del 60% de la cifra de ingresos. El escenario B reduce ambas cifras a 1.500 y 100 respectivamente.

ESCENARIO A ESCENARIO B
1 2 1 2
Recursos propios 1.000 500 1.000 500
Deuda (20%) 100 600 100 600
Financiación total 1.100 1.100 1.100 1.100
Ventas 2.000 2.000 1.500 1.500
Costes variables (60%) 1.200 1.200 900 900
Costes fijos 500 500 500 500
Beneficio económico 300 300 100 100
Intereses 20 120 20 120
Beneficio bruto 280 180 80 (20)
Impuestos (30%) 84 54 24
Beneficio neto 196 126 56 (20)
Rentabilidad económica 27,3% 27,3% 9,1% 9,1%
Rentabilidad financiera 19,6% 25,2% 5,6% (4)%

Cuadro 2

En cuanto a la estructura financiera la opción 1 se compone de 1.000 millones de recursos propios y de 100 de deuda. La 2 eleva ésta a 600 millones reduciendo, lógicamente y en igual importe, las necesidades de recursos propios.

A continuación se analizan las implicaciones de elegir una estructura de financiación en el marco de los dos escenarios económicos descritos. Para ello, se emplea el gráfico de la figura 3, que representa la evolución de la rentabilidad financiera en función del beneficio económico para ambas alternativas de financiación. El trazado de las líneas correspondientes es inmediato a partir de los datos del cuadro 2. Así por ejemplo, para la opción 1 además de los dos puntos conocidos, se puede comprobar que el punto de corte con el eje horizontal (rentabilidad financiera igual a cero) corresponde con un beneficio económico de 20 millones, coincidente con el importe de los intereses a pagar sobre la deuda.

Figura 3

El punto de corte de ambas líneas se produce cuando el beneficio económico es de 220 millones, equivalente a unas ventas de 1.800 millones. En ese punto, la rentabilidad económica de la empresa resultaría ser del 20% (220/1.100) igual al coste de la deuda. En consecuencia, si se espera un comportamiento de las ventas superior al indicado, será más conveniente optar por la alternativa 2 de financiación, que implica más deuda. En caso contrario, la rentabilidad financiera se verá favorecida escogiendo la opeción1.

La figura 3 representa el denominado efecto de apalancamiento financiero: la rentabilidad financiera se incrementa, a partir del punto de corte de ambas líneas, por la introducción demás deuda en la estructura de financiación de la empresa. El término apalancamiento se utiliza en similitud al efectos mecánico de igual denominación.

El control del apalancamiento financiero constituye, pues, una herramienta imprescindible para decidir la estructura de financiación más adecuada para la empresa. Analíticamente, se mide por el incremento porcentual de la rentabilidad financiera ante un determinado incremento del beneficio económico. En términos matemáticos se expresa por la fórmula:

 

donde, RF es la rentabilidad financiera y BE el beneficio económico.

En el ejemplo descrito, el apalancamiento financiero de cada alternativa de financiación, en el punto de corte, resulta ser:

ALTERNATIVA
1 2
Apalancamiento financiero

En ambos casos la rentabilidad financiera se incrementa proporcionalmente más que el beneficio económico, pero ese incremento es claramente superior en la opción de financiación que incorpora más deuda. Así, en este último caso, si el beneficio económico crece un 10%, la rentabilidad financiera lo hará un 22%.

 

Riesgo financiero

La incorporación de deuda en la estructura de financiación de una empresa conlleva el pago de intereses, en concepto de remuneración al prestamista, así como la devolución del principal. Ambos desembolsos generan lo que se denomina riesgo financiero, en contraposición al riesgo económico. Este se origina a partir del tipo de actividades de la empresa, de la estructura y composición de sus inversiones y del entorno en el que actúa. Aspectos tales como la tecnología empleada, la entidad de los costes fijos, los productos comercializados, la dependencia del ciclo económico, la estructura de clientes o las fuentes de suministro, influyen sobre la evolución del beneficio económico de la empresa y, en consecuencia, sobre su riesgo económico.

El riesgo económico puede reducirse mediante la diversificación, es decir, invirtiendo en actividades independientes de modo que la variabilidad del beneficio agregado sea menor que el de cada una de las partes que lo integran.

El riesgo financiero, por el contrario, surge como consecuencia de la estructura del pasivo de la empresa. Para medirlo es necesario estimar el grado de variabilidad del beneficio. Los intereses afectan a la cuenta de resultados y, en consecuencia, el beneficio neto disminuirá con la presencia de más deuda. Pero, además de los intereses hay que abonar la amortización del principal, desembolsos ambos que afectan a la liquidez de la compañía.

A continuación se analizan las técnicas disponibles para controlar la repercusión de la deuda sobre la liquidez y la rentabilidad de la empresa.

La presencia de deuda en la composición del pasivo tiene como ventaja que apalanca la rentabilidad de los accionistas si la rentabilidad económica supera a su coste, según se expuso en el epígrafe anterior. Sin embargo, aunque ese sea el caso, en paralelo surge una contingencia: si la empresa no obtiene en el futuro el rendimiento económico esperado, la incidencia de los intereses puede desembocar en que la empresa entre en pérdidas.

En el ejemplo del Cuadro 2 al pasar del escenario A al B, que se corresponde con una disminución de las ventas y del beneficio económico, en la alternativa de financiación 1, con poca deuda, todavía se obtiene un beneficio neto positivo. Por el contrario, en la opción 2 el beneficio económico es insuficiente para cubrir los intereses de la deuda, produciéndose, en consecuencia, pérdidas.

Al objeto de controlar el grado de riesgo implícito en la estructura de financiación de la empresa, se utilizan los tres siguientes ratios: endeudamiento, cobertura de intereses y cobertura de desembolsos financieros, que se explican a continuación.

Endeudamiento: es la relación entre los recursos ajenos y los recursos propios. El valor de este ratio depende del sector de actividad en el que actúe la empresa y de las características de ésta.

De hecho, este ratio varía significativamente de un sector de actividad a otro. Esta relación, admite otras formulaciones similares como son las siguientes:

Solvencia = Recursos propios / Recursos ajenos

Garantía = Inversión neta / Recursos ajenos

Cobertura de intereses: mide la capacidad de la empresa para atender a los intereses de la deuda. Se calcula como cociente entre el beneficio económico y los gastos financieros. Expresa cuántas veces se puede hacer frente a los intereses devengados sin que la cuenta de resultados presente números rojos.

 

Si este ratio es inferior a la unidad el beneficio económico es insuficiente para cubrir los intereses, por lo que se producirán pérdidas. Cuanto mayor sea este ratio de cobertura menor será el riesgo financiero de la empresa y mayor será su solvencia.

El valor adecuado para este ratio de cobertura en una empresa concreta depende de la variabilidad de su beneficio económico, si bien, en términos generales, u valor superior a 3 veces puede ser razonable para acotar el riesgo financiero. Empresas que presentan una variabilidad reducida de su beneficio económico podrán admitir un valor inferior al de otras que se hallen muy afectadas por oscilaciones del ciclo económico.

Cobertura de desembolsos financieros: el ratio anterior considera solo la remuneración de la deuda, pero no contempla su amortización en los plazos convenidos. Una cobertura de intereses igual a la unidad implica que el beneficio económico se aplicará en su totalidad a hacer frente a los intereses quedando pendiente la devolución del principal. Parece razonable que el rendimiento de la inversión sea capaz de generar los fondos precisos para hacer frente a la financiación que se empleó, suponiendo que la amortización del inmovilizado coincide con la inversión de reposición.

De este modo, el ratio de cobertura de desembolsos financieros relaciona el beneficio económico con todos los desembolsos que exige la deuda, y lo hace según la siguiente fórmula:

En el denominador junto a los intereses devengados, se incluye la amortización anual de la deuda. Esta devolución del principal se divide por la unidad menos el tipo impositivo expresado en fracción decimal a fin de reconocer que la devolución de la deuda no es gasto fiscal como sucede con los intereses. Por ejemplo, para amortizar 100 millones de deuda es preciso obtener un beneficio económico de:

 

De esta cantidad el 35%, correspondiente al tipo impositivo marginal, se abonaría como impuestos (53,8), quedando disponibles solo 100 millones para hacer frente al pago del principal.

El ratio de cobertura de desembolsos mide pues cuantas veces cubre el beneficio económico los pagos derivados de la deuda. Si este ratio vale la unidad, ello indica que el beneficio económico es suficiente para pagar los intereses, el impuesto sobre beneficios y la devolución del principal.

Una variante de este ratio añade al numerador de la fórmula anterior la amortización del período de los activos fijos. Esta es un componente de los fondos generados internamente, por lo que puede destinarse a cubrir los pagos derivados de la devolución de la deuda.

Estructura temporal: También puede incluirse el ratio de estructura temporal de la deuda que relaciona la deuda a corto plazo con la total.

 

CONTROL DE LA LIQUIDEZ

 

El presupuesto financiero

La elaboración del presupuesto económico incluye el presupuesto de operaciones, que culmina en la cuenta de resultados económica, y el presupuesto anual de inversiones. A partir de ambos se determina la demanda de recursos financieros necesarios como paso previo para estimar los gastos financieros de cada período.

Son estos dos objetivos las finalidades principales del presupuesto financiero: qué fondos se necesitan y cuál será su coste.

En concreto, el presupuesto financiero permitirá generar los siguientes documentos presupuestarios, desglosados por períodos mensuales:

  • Balances de situación con detalle de composición de activos y pasivos.
  • Cuenta de resultados de la empresa con inclusión de los gastos financieros. Estos se omiten en la elaboración del presupuesto económico, pues en esta fase todavía se desconoce el endeudamiento necesario para cubrir la demanda financiera.
  • Previsión de tesorería con indicación de las partidas relevantes de ingresos y pagos.

El presupuesto financiero es útil para anticipar acciones necesarias y como prueba de validez del presupuesto económico. Así, por ejemplo, puede ser preciso reducir el presupuesto de inversiones si no se dispone de suficientes recursos financieros.

La figura 4 representa, mediante el área sombreada, la demanda financiera deducida del presupuesto financiero, en una situación hipotética. En este caso la demanda financiera estima las necesidades de fondos ajenos onerosos que es preciso obtener para hacer frente al presupuesto de inversiones y una vez deducida la financiación disponible (recursos propios, deuda a largo, proveedores y acreedores). En dicha figura se diferencian tres tramos de utilización de fuentes de financiación, definidos en función del objetivo que persiguen.

Figura 4

El primer intervalo que corresponde a la financiación por préstamos rápidos, es decir, recursos ajenos onerosos de utilización fija o constante, tendrá un importe algo inferior al nivel mínimo previsto de la demanda financiera. Con ello se pretende evitar que, si ese nivel mínimo resulta ser inferior al previsto, se produzca un excedente de recursos cuyo rendimiento sería inferior a su coste.

El siguiente intervalo se cubre con créditos, es decir, recursos de utilización variable, al objeto de emplear, en cada momento, solo la cantidad precisa evitando así que se produzca la situación descrita en el párrafo anterior.

Finalmente, parece recomendable contratar créditos de reserva, en exceso, según se indica en la figura 4, con el propósito de poder disponer de recursos adicionales si se producen desviaciones adversas en la demanda financiera. Esta política es más económica que la de mantener una tesorería permanente y ociosa para hacer frente a imprevistos.

Per antes de planificar la captación de recursos según el esquema anterior, una acción previa consiste en tratar de alisar la línea que cuantifica la demanda financiera. Ello se consigue actuando sobre los elementos que componen el movimiento de fondos de la empresa. Dicho alisamiento, que suaviza los valles y los picos de las necesidades de fondos, permite reducir el volumen de financiación a captar y, en consecuencia, el coste asociado y simplificar la gestión.

Período de maduración de las operaciones

El tiempo que transcurre desde que se adquieren los materiales hasta que se ingresa el producto de las ventas, recibe el nombre de ciclo de actividad de la empresa. Lógicamente, la duración de este ciclo depende de sus características operativas y comerciales, incluyendo éstas las suyas propias y las del sector de actividad o ramo al que pertenecen. Si a dicho ciclo de actividad se le deduce la financiación obtenida de los proveedores y acreedores para el pago de los materiales adquiridos se obtiene el período de maduración de la compañía.

La gestión adecuada y, en consecuencia, el control del período de maduración es importante, puesto que cuanto más largo sea, mayor será la inversión inmovilizada en las distintas partidas involucradas. Para una situación concreta, un período de maduración más largo supondrá una mayor necesidad de recursos financieros. Por el contrario, una velocidad de giro mayor reducirá la mencionada inversión. Razonablemente, un ritmo demasiado rápido del ciclo del circulante puede generar disfunciones en las operaciones de aprovisionamiento, producción y distribución que se materializan en desabastecimiento de materiales, defectos en la calidad de los productos o pérdida de mercado por aplicar un período de cobro exigente o por carecer de suficiente producto terminado.

El periodo de maduración (PM) se descompone en los siguientes cinco subperíodos, repetidos en cualquier empresa de producción y distribución:

  • P1: período medio de almacenamiento de materiales.
  • P2: período medio de producción.
  • P3: período medio de venta del producto terminado.
  • P4: período medio de cobro.
  • P5: período medio de pago.

Por ello, el período medio de maduración se calcula deduciendo de la suma de los cuatro primeros subperíodos reseñados el importe del quinto subperíodo, expresados todos ellos en días:

A su vez, estos subperíodos se estiman mediante las fórmulas siguientes:

 

A efectos de control, es preciso formular políticas de gestión para cada uno de los cinco períodos contemplados. Del seguimiento estricto de las mismas se obtendrá el período de maduración teórico de la empresa. La realidad, lógicamente, no coincidirá con el objetivo en la medida en que se producirán desviaciones en la aplicación de cada una de ellas. Resulta así que el análisis de la diferencia resultante puede ser desglosada por áreas de gestión con responsables específicos.

Si al período de maduración se le añade el nivel de actividad, es posible calcular la inversión en activo circulante, como concepto adicional que exige ser controlado. Las desviaciones producidas en el período de maduración pueden deberse, pues, a las siguientes causas:

  • Volumen de la actividad.
  • Gestión del ciclo de actividad y de la financiación espontánea.

Control del capital circulante

El método habitual de cálculo del capital circulante como diferencia entre el activo y el pasivo circulantes puede realizarse, alternativamente, restando de los recursos permanentes (fondos propios y deuda a largo) el inmovilizado neto. El resultado en importe es el mismo pero, sin embargo, el significado difiere de una forma de cálculo a otra. Por la segunda el capital circulante aparece como aquella porción de la financiación permanente que cubre las necesidades financieras derivadas del ciclo operativo de la empresa, ligadas a las actividades de compra, producción y venta.

El capital circulante se convierte así en una partida del pasivo de la empresa y de carácter bastante estable en cuanto que la diferencia entre la financiación permanente y el inmovilizado neto suele presentar comportamiento estable si las inversiones en activo fijo se financian con recursos a largo plazo.

En este sentido y a efectos de planificación, gestión y control conviene identificar el capital circulante operativo de la empresa que se obtiene cuando en el capital circulante no se incluyen los eventuales excesos de tesorería ni las decisiones de financiación a corto plazo. Así, el capital circulante operativo depende estrictamente del nivel de actividad de la empresa y de los parámetros de gestión de las cuentas del activo y pasivo circulantes (tesorería, deudores, existencias y acreedores), y expresa las necesidades de fondos requeridas para realizar el ciclo de la empresa.

En efectos, definidas las necesidades mínimas de tesorería, el período medio de cobro, la rotación de existencias y el período medio de pago, el capital circulante operativo se obtendrá aplicando los parámetros de gestión anteriores a la escala definida por el volumen de actividad.

Si se compara el activo circulante operativo (CCO) con el capital circulante (CC), calculado como diferencia entre fondos permanentes e inmovilizado neto, se obtienen los siguientes resultados:

  • Si CC > CCO se produce un exceso de liquidez que podrá materializarse en tesorería o permitirá la modificación de alguno de los parámetros de gestión del circulante operativo.
  • Si CC < CCO se genera un déficit que exigirá ser financiado recurriendo a fuentes externas o alterando alguno de los parámetros de gestión de las partidas del capital circulante operativo.

Desde el punto de vista del control es preciso realizar este contraste al objeto de comprobar que el capital circulante de la empresa es adecuado para soportar sus actividades en cuanto sea factible realizar el ajuste con el capital circulante operativo, en los términos señalados. Si fuese insuficiente sería preciso replantear la estructura de financiación de la empresa, los parámetros de gestión fijados como objetivos o incluso, el propio nivel de actividad.

Además, es necesario controlar las desviaciones que se produzcan en los mencionados parámetros pues sus valores reales pueden diferir de los establecidos como objetivos, generando nuevas necesidades de financiación o la aparición de excedentes de liquidez. Igualmente, la diferencia entre el volumen de actividad real y previsto producirá una desviación entre el capital circulante operativo real y el previsto.

 

CONTROL DE LOS GASTOS FINANCIEROS

El control de los gastos financieros se basa en establecer unos objetivos, registrar los resultados, evaluar las desviaciones obtenidas e identificar a los responsables de las mismas para que se adopten las acciones de ajuste oportunas.

Son dos los parámetros que fijan el importe de los gastos financieros: el volumen de financiación por deuda y el tipo medio de interés de esta. La figura 5 representa, gráficamente, las dos desviaciones básicas de gastos financieros. En este ejemplo, el área del rectángulo interno se corresponde con los gastos financieros presupuestados y se obtiene como producto del volumen de financiación presupuestado por el tipo presupuestado. El área del rectángulo externo equivale a los gastos reales. En consecuencia, el área de la zona comprendida entre ambos coincide con la desviación total.

Figura 5

En dicha figura se reparte la diferencia total entre las desviaciones por volumen y coste. A fin de simplificar la exposición, se ha añadido a esta última aquella parte de la desviación total originada simultáneamente, por la mayor tasa y el mayor volumen reales que presupuestados. Alternativamente, se podría haber asignado esta desviación conjunta a la de volumen o haberse repartido entre las dos.

Analíticamente, ambas desviaciones se calculan por las fórmulas siguientes:

 

donde V y t representan el volumen de deuda y el tipo de interés, respectivamente, y r y p asignan a las variables anteriores el carácter de real o presupuesto.

Desviación de coste

Son dos las causas que originan, en una primera instancia, el importe de esta desviación:

  • La desviación en las tasas de coste de las fuentes individuales de financiación.
  • La desviación en la estructura de utilización de las fuentes disponibles.

Para evaluar la primera, a la que se denominará desviación de tasas, es preciso aislar el efecto de la estructura de financiación. Esto implica suponer que la participación real de cada fuente, en porcentaje, ha coincidido con la presupuestada.

Matemáticamente, se calcula por la fórmula:

 

La desviación por estructura recoge el impacto originado por haber utilizadote forma diferente a la prevista las fuentes disponibles. Lógicamente, si aún sin variar los costes de las fuentes individuales se utiliza más la fuente barata, se obtiene una desviación de coste positiva.

La fórmula que permite calcular la desviación por estructura es la siguiente:

donde tr es la tasa de coste promedio real y el resto de los parámetros son los ya indicados.

La suma de ambas desviaciones coincide con la desviación de coste de los gastos financieros.

En general, las desviaciones por tasas y por estructura son responsabilidad del área financiera en cuanto que negocia los tipos con las instituciones financieras y, una vez disponibles las fuentes de financiación, las utiliza según su mejor criterio. Sin embargo, cabe hacer las dos siguientes matizaciones.

  • Los objetivos de coste de las fuentes de financiación por deuda se basan en las expectativas del mercado. Así, si los tipos de interés del mercado monetario evolucionan de forma diferente a la prevista, encareciendo o abaratando la financiación, se producirá una desviación de coste no imputable al área financiera. Conviene recordar que el coste de la financiación incluye, además del tipo de interés, las comisiones y gastos que se derivan de su contratación y utilización.
  • Si el volumen de financiación real no coincide con el previsto, el área financiera tendrá que utilizar de forma diferente las fuentes disponibles, Si, por ejemplo, se precisan más recurso de los presupuestados, se agotarán las fuentes más económicas teniéndose que recurrir a otras más caras o, incluso, a negociar nuevas fuentes adicionales a costes marginales. Ello generará una desviación adversa no imputable al área financiera sino al mayor volumen de recursos demandado por las áreas operativas.

 

Desviación de volumen

Esta desviación surge como consecuencia de que el volumen real difiere del previsto. Si aquel ha sido superior, los gastos financieros reales serán mayores que los presupuestados, dando lugar a una desviación desfavorable. Lo contrario sucederá si el volumen real utilizado ha sido inferior al previsto.

La desviación en volumen se puede descomponer por áreas de gestión. Son éstas las que generan las necesidades de financiación y, en consecuencia, son ellas las responsables de que se hayan precisado mayores o menores fondos. De este modo, se puede desglosar la desviación de volumen en las siguientes rúbricas de balance: cuentas financieras, cuentas a cobrar, existencias de materias primas, de productos en proceso y de productos terminados, inmovilizado, proveedores, acreedores y autofinanciación. Estas tres últimas partidas se incluyen en la medida en que contribuyen a reducir las necesidades de financiación de la empresa.

La fórmula genérica que cuantifica cada una de estas desviaciones es la siguiente:

Cada una de estas desviaciones parciales surge por dos motivos básicos: por actividad y por gestión. Si el volumen de actividad de área ha diferido del presupuestado, es razonable que los fondos utilizados hayan sido distintos de los presupuestados. Pero también influye en ese nivel de fondos utilizados la eficiencia en la gestión del área. Así, una gestión degradada sobre la presupuestada puede originar una mayor necesidad de fondos financieros.

A modo de ejemplo, en el cuadro 3 se refleja el procedimiento a emplear para realizar el desglose mencionado en el área de cuentas a cobrar.

 

Real Presupuesto Desviación
Ventas del trimestre

Período medio de cobro

Cuentas por cobrar

2.000

80

1.778

1.800

70

1.400

200

10

378

Si el tipo de interés presupuestado es del 12% anual, la desviación en gastos financieros debida a la mayor inversión en cuentas a cobrar resulta ser de:

·      Desviación por actividad: las mayores ventas inducen un incremento natural de la inversión en cuentas a cobra, aún habiéndose mantenido el período medio de cobro presupuestado. Por ello, la desviación por actividad será:

·      Desviación por gestión: el incremento del período medio de cobro de 70 a 80 días da lugar a una desviación por gestión de:

La desviación de 11,3 millones obedece a que se han producido más ventas de las previstas (desviación por actividad) y a que el período medio de cobro real ha sido superior al presupuestado (desviación por gestión)

Cuadro 3

La responsabilidad sobre la desviación de volumen, tal y como se ha descrito, es compartida por el conjunto de la organización en el sentido de que son varias las áreas de la empresa que con sus decisiones y gestión determinan el volumen de financiación requerido. Compete, sin embargo, al área financiera sensibilizar al resto de las áreas en las implicaciones financieras de sus decisiones. Solo en este sentido se le puede asignar la responsabilidad global sobre la desviación en los gastos financieros.

El cuadro de mando de la gestión financiera

El esquema de la figura 6 incluye un formato de cuadro de mando que permite efectuar el control de los gastos financieros y el cálculo de las desviaciones implicadas. Para ello, se utilizan la terminología y las técnicas presentadas en los anteriores epígrafes de este capítulo. Lógicamente, su elaboración recogerá los datos de un período determinado y el desglose de las partidas se ajustará a las singularidades de cada empresa. En cuanto a los valores a contemplar para cada concepto durante el período en análisis, es deseable que se refieran a saldos promedios. Si no se dispone del saldo diario como paso obligado para estimar el promedio del período, se puede estimar éste como media de los saldos inicial y final, ajustados por las fluctuaciones que se produzcan durante el período.

Figura 6

PARTE A

Calcula la demanda financiera media del período como diferencia entre la suma del capital circulante y el inmovilizado neto y los recursos propios. Para cada partida se recoge el saldo promedio real durante el período y la desviación, en importe y porcentaje, sobre presupuesto. Las siglas CBP significan condición básica de pago y expresan que las cuentas de pasivo asociadas carecen de coste explicito.

PARTE B

Indica como se financia la demanda financiera, distinguiendo entre recursos a corto y medio y largo plazo. Siguiendo el criterio ya aplicado en anteriores capítulos, la cuenta de clientes incluye todas las deudas vivas, se hayan descontado o no; por ello, en la demanda financiera figura, como fuente de financiación, la partida de efectos descontados. En cuanto a las cuentas a pagar aplazadas se entienden que incorporan un recargo financiero por exceder el plazo correspondiente a la condición básica de pago.

PARTE C

El objetivo de este bloque consiste en determinar, en términos reales y presupuestarios, la composición del exigible oneroso que financia la demanda financiera y en calcular su coste medio. Para ello, es de aplicación el método expuesto en el epígrafe 2.1. de este capítulo, pero sin incluir el coste de los recursos propios. A partir de estos datos es posible calcular la desviación por coste de los gastos financieros según se ha explicitado anteriormente.

PARTE D

De los datos ofrecidos por las partes A y C se calcula, para cada una las partidas que generan la demanda financiera, su participación en la desviación de volumen de gastos financieros. Esta, a su vez, se descompondrá en sus componentes de actividad y gestión según se describió en el epígrafe anterior.

PARTE E

Este bloque resume la composición de la desviación de los gastos financieros. Su análisis permitirá identificar las causas que la generan y a los responsables respectivos, a fin de que éstos adopten las acciones de ajuste precisas.

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